El Centro Cultural San Martín está ubicado sobre la calle Sarmiento y calle Paraná. Es un edificio emblemático de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires diseñado por el Arquitecto Mario Roberto Álvarez y Asoc., complementando el Teatro San Martín.
Representó la segunda etapa de un complejo cultural que se había iniciado con el Teatro San Martín, construido entre 1954 y 1960 en la avenida Corrientes. Al momento de su Inauguración, el Centro Cultural terminó adoptando el mismo nombre del teatro, con lo cual ambos espacios suelen ser tomados como uno solo, cuando en realidad son entes independientes con directores distintos y actividades diferentes.
Nació como Centro de Convenciones, posteriormente fue sede transitoria de la Legislatura y finalmente se constituyó como Centro Cultural.
Se trata de un conjunto de aprox. 42.000 m², compuesto por dos volúmenes visibles de depuradas líneas, una torre laminar vidriada de 12 pisos de altura que envuelve la medianera oeste, y un cuerpo bajo de menor altura suspendido sobre columnas, que aloja la Sala A y B, un gran salón de conferencias. Cuenta con varias salas teatrales y cines y es sede de Radio Ciudad. Bajo una estructura elevada sobre columnas se encuentra el Patio de Esculturas, que sirve de acceso a la torre principal y además conduce a la Foto-Galería que, a modo de calle peatonal, logra una conexión de gran fluidez con el Teatro San Martín. Se accede también desde esta gran plaza cubierta a los 6 niveles de estacionamiento en subsuelo.
Proceso BIM
La no contratación del relevamiento por nube de puntos por temas presupuestarios fue la dificultad más importante para generar el modelo de la existencia.
Un proyecto de aproximadamente 42.000m2 sin planos ciertos, un edificio de 70 años de modificaciones parciales en todas sus áreas fue difícil de reconstruir para modelar.
Los planos de construcción originales se fueron perdiendo durante las sucesivas intervenciones. El estudio Álvarez no contaba con la información original.
El gobierno de la ciudad relevo el edificio y lo volcó en un archivo CAD con las herramientas tradicionales lo que nos ayudó mucho en la comprensión de las partes, pero la información no resulto lo suficientemente precisa.
Logramos reconstruir el edificio gracias a la colaboración del jefe de mantenimiento (Juan Tosi) que conoce la obra como nadie, y con una actitud colaborativa nos acompañó en todas las etapas del modelado de la existencia, picando cielorrasos o partes de muros cuando la info estaba oculta y estando presente permanentemente al lado de los modeladores ajustando detalles de arquitectura, estructura e ingenierías.
Utilizamos FASES para organizar el modelo con la existencia y el proyecto, esto agilizó muchísimo el proceso. Sacamos planos de demolición, con gran facilidad y en las reuniones de coordinación teníamos al instante la existencia y el proyecto con un simple cambio de visualización.
Cabe destacar que todos los actores del proyecto (más de 40 personas) trabajamos COLABORATIVAMENTE funcionando como un gran equipo muy bien coordinado.
Entrevista a Stella Flah
—¿Qué rol tuvo BIM en la toma de decisiones del proyecto, especialmente en una obra tan emblemática y con valor patrimonial como el Centro Cultural San Martín?
”Fue fundamental contar con el modelo. Comenzamos con una primera etapa de replanteo y modelado interno de nuestro equipo, un trabajo muy intenso para obtener un modelo de la existencia.
Una vez que tuvimos ese modelo, iniciamos la etapa de proyecto de arquitectura utilizando siempre planos surgidos del mismo y basándonos en las exigencias patrimoniales.
El uso de las FASES nos dio una dinámica de incalculable valor: con un simple cambio de fases podíamos ver en el mismo archivo plantas, axonométricas, cortes de cada sector, tanto de la existencia como de la propuesta del equipo de diseño.
Durante todo el proceso fue clave el respeto a las ideas originales del Arq. Álvarez y a las pautas de Patrimonio. Cuando tuvimos un esquema de anteproyecto, compartimos los planos con las distintas asesorías para completar el proyecto.
—¿Cuáles fueron los principales desafíos del proyecto desde la perspectiva BIM y cómo los resolvieron?
”Uno de los mayores retos fue lograr que todos los planos utilizados por los asesores salieran directamente del modelo. La insistencia del coordinador fue decisiva para que el modelo fuera la base de todo el proceso.
No contamos con BIM 360 y la mayoría de las asesorías —salvo la estructural— trabajaron en CAD. Sin embargo, gracias al coordinador, todos siempre tuvieron la última versión de los planos que debían utilizar.
El rol del coordinador también fue clave para mantener al equipo al tanto de las entregas parciales, de las reuniones de coordinación y de cada evento, grande o pequeño, del proceso.
Las reuniones de coordinación generales —presenciales y virtuales— entre representantes del Gobierno de la Ciudad, el equipo de proyecto y las ingenierías fueron fundamentales para establecer pautas de diseño con las asesorías. Además, las reuniones individuales entre el equipo de diseño y cada asesoría permitieron profundizar detalles y coordinar los proyectos entre sí.
—¿Qué aprendizajes o recomendaciones dejarían para otros equipos que encaran intervenciones en edificios existentes usando metodología BIM?
”En primer lugar, la coordinación —entendida como comunicación— debe estar asegurada. Ya sea con programas específicos o “a pulmón”, es fundamental para llegar a buen puerto.
Cada edificio tiene sus particularidades: no hay reglas fijas. Sin embargo, hay prácticas que resultan indispensables, como el replanteo con nube de puntos, que es vital para generar un modelo de existencia preciso.
Es recomendable trabajar con tantos modelos como especialidades intervengan. Un momento clave en nuestro desarrollo fue cuando decidimos separar la estructura de la arquitectura; esto nos dio mayor libertad para que las ingenierías trabajaran y facilitó la labor del estructuralista.
También es fundamental contar con un modelo de coordinación al cual vincular todas las especialidades, y que este modelo tenga templates configurados para visualizar partes o el conjunto completo según sea necesario.
En obras de reciclaje, el uso de FASES es indispensable para acceder rápidamente a la existencia, el proyecto y la demolición.
El modelo debe ser la base de todo en cada etapa del proceso. El modelado MEP es fundamental para el control del proyecto, y el modelo con renderizado en tiempo real es clave para comunicar el proyecto a todos los actores y, especialmente, para su verificación con Patrimonio.
Equipo de proyecto
Estudio Arqs. Flah y Asociados
Estudio Arqs. Chain y Asociados
Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Subsecretaría de Proyectos y Obras
Dirección General de Proyectos
Coordinación general Arq. Israel Gardiol
Asesorías: Incendio Ing. Miguel Ruoti, Teromecanica Ing. Blasco Diez, Inst. Eléctrica Ing. Nicolas Vignaroli, Estructura Estudio Metra, Acustica Estudio Basso-Fariña, Patrimonio Arq. Valeria Reboiras, Electromecánica Lic. Carlos Maskin, Inst. Sanitaria Arq.Juan C. Beverati, Escenotecnia Lic. Gabriel Caputo, Iluminación Arq. Eugenia Basabe, Frente Arq. Aitor Insarralde.
Colaboración: Sr. Juan Tosi






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